“Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.” Lucas 8:8,15
Mi esposa de tiempo en tiempo me ha acusado de oír selectivamente. Oigo lo que quiero oír, y parece que no he escuchado todo lo demás. A veces el problema es que no oímos muy bien. Reaccionamos rápidamente sin comprender completamente lo que hemos escuchado.
Jesús dice la parábola de la siembra de la semilla (la palabra) y cómo la gente responde a ella. De las cuatro semillas, la ganadora es la que es plantada en buen suelo ya que da fruto de 100 veces más de lo que fue sembrado.
Algunos predicadores han gritado, “Si quieres ser un ganador, debes tener buena tierra. Necesitas fertilizar, regar, quitar la mala hierba y orar por el rayo de luz.”
El suelo es importante y hace una gran diferencia, pero hay más que debe ser entendido. Encuentras esto en el verso 15 cuando Jesús explica la parábola. Hay dos palabras claves que fácilmente podemos minimizar.
La primera palabra es traducida “retener” o “guardar” o “sujetar”. La idea es guardar con seguridad la Palabra de Dios. Rechazar lo intentos de denigrar la Biblia, integrar la Palabra de Dios en nuestras vidas de manera que sí poseamos la Palabra.
La segunda palabra es “perseverar” o “paciencia”. Durante el proceso de dar frutos en nuestro caminar de fe debemos continaur con el espíritu de oposición, falta de recursos y tiempos difíciles.
Aquéllos con un noble y buen corazón oyen la Palabra de Dios. ¿Oíste eso?

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