“Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” – 1 Juan 3:2-3
“Yo quiero ser como Jesús” dijo un muchacho cuando le preguntaron lo que quería ser cuando creciera. ¿Es esta tu respuesta?
Juan expone aquí dos grandes verdades. Una verdad presente, nosotros somos hijos de Dios AHORA y una verdad futura, cuando Jesús regrese seremos como él.
Si nosotros sostenemos esta esperanza nos purificamos. ¿Qué significa esto?
La definición contemporánea de esperanza es de ser optimista. Las probabilidades están a tu favor, una fuerte posibilidad. Esto es diferente al punto de vista bíblico de esperanza, una certeza presente de una realidad futura. Puedes apostar tu vida a esto.
Hay dos significados para “purificar” en el Nuevo Testamento, uno es ceremonial, la apariencia exterior y el segundo significado es usado aquí como pureza interna expresada en una rectitud moral externa.
Hay tres pensamientos claves que parten de lo anterior:
- Convertirse como Jesús es un trabajo del Espíritu. Es un proceso que requiere tu participación. Lo principal de esto es el proceso diario de poner la Palabra de Dios en tu corazón, arrepintiéndote de tu pecado y haciendo la voluntad de Dios.
- La perfección no es posible a este lado del paraíso. Pero debido a la esperanza que tenemos nos esforzamos con el Espíritu para que Su palabra nos prepare a vivir nuestras vidas.
- El proceso de purificación es parte de convertirnos más como Jesús. Es necesario para ver a Jesús como él es y un día veremos que somos como él.
“Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.” – Mateo 5:8

All Support Donations are fully Tax-Deductible. Your donations help support Oakseed Ministries ongoing work among the urban poor.