“Entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.» «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?»[i]
El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”
– 1 Corintios 15:54(b)-57

El triumfo de la pascua es seguido por la crucifixion de Jesús. Un hombre inocente, Jesús, ha pagado la pena de todos mis pecados. El ha pagado el precio para liberarme de la ley del pecado y la muerte.

¿Qué es libertad?

  • La muerte no puede reclamar mi vida. La muerte no es un punto final. No es un evento a ser temido. La muerte es una coma, porque mi historia continuará en la enternidad.
  • Ya no estoy separado de mi Creador, sino que estoy llamado a vivir en initimidad con El. Debo conocer a Dios y gozarlo para siempre. El promete esto: (Romanos 8:37-39)

Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

  • Esta victoria me ha liberado, no por lo que he hecho. Es lo que Jesús ha hecho en mi favor. El me da la victoria. Es un regalo que Dios da a todos los que lo reciben por fe.

Esta Buena noticia es fantástica. Es la respuesta que todo el mundo está buscando, ya sea que lo sepan o no. Es la razón de celebración de cada día.

Por lo tanto, Aleluya, agradecido sea Dios para siempre.