“Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor.” Lucas 1:17

En el plan de Dios, un hombre es seleccionado para preparar el camino a Jesús para guiar a la gente de vuelta a Dios. Nótese que esto será hecho “en el espíritu y poder de Elías.” Juan habló con gran autoridad, un llamamiento al arrepentimiento, y un reto a estar preparados. “¿Estás listo?”

¿Cómo debe prepararse la gente? La acción que preparará el camino para Dios es la conversión del corazón. Involucra lealtad emocional, honestidad intelectual, una necesidad por una conciencia limpia y un espíritu receptivo al amor de Dios. Esto lleva al arrepentimiento.

El enfoque principal será volver “los corazones de los padres a sus hijos” y los corazones del “desobediente a la sabiduría del justo.” El acto de arrepentimiento se nutre y crece en la tierra de relaciones justas. Debe haber tanto perdón como restauración.

Cuando el corazón de un padre se vuelve hacia sus hijos, debemos entonces volver nuestros corazones a Dios. Debemos buscar la gracia de Dios para nutrir el fruto del arrepentimiento. Una parte clave en el crecimiento de este fruto es la renovación de nuestras mentes. ¿Por qué? “Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos” 12:2b

¿Estás listo hoy para lo que Dios tiene para ti?