“Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.” Romanos 3:22-24
Nuestra tendencia es retorcernos cuando oimos “Todos han pecado.” Rapidamente nos ponemos a comparar para nuestro rescate. No soy tan malo como… o, si la gente sólo entendiera mi situación…o, fue lo mejor que pude hacer. Como Dios lo ve, todos somos culpables.
Este entendimiento es el punto de partida para el perdón y la plataforma para recibir nuestro perdon. Este trabajo de la gracia no es basado en nuestros esfuerzos, sino en la intervención de Dios.
La palabra “justificado” tiene un doble significado. Es la declaración de todo lo que has sido encontrado “No culpable.” Has escapado del castigo de la ley. Alguien más ha pagado completamente la pena por ti.
Es también un anuncio que has sido declarado justo, totalmente aceptable ante Dios. “Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por éstas nadie será justificado.” – Gálatas 2:16
Por lo tanto, debemos vivir no como alguien que se retuerce y se inquieta en incertidumbre, sino como alguien que ha sido liberado para vivir por la gloria de Cristo.
“Amigo, puedes cojear como un hombre con dos pies rotos, dependiendo de tu dudosa rectitud aceptada por Dios. O bien, puedes poner tu fe en Jesús y ser declarado “No culpable” y “Justo”. La elección está en tus manos.” Dr. Isabelo Magalit (Filipinas)

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